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Hotel Bamio club de tenis y padel (Complejo abandonado privado)

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Rúa do Fondal, 1, 32004 Ourense, España
Lugar de interés histórico
6 (4 reseñas)

El Hotel Bamio, junto a su club de tenis y pádel, representa en la actualidad una imagen de abandono y decadencia que contrasta fuertemente con su pasado como un referente deportivo y social en Ourense. Lo que hoy es un complejo privado y abandonado, cerrado desde aproximadamente 2014, fue en su día un epicentro de actividad, un lugar donde las familias pasaban el fin de semana y donde el deporte, especialmente el tenis, alcanzó cotas de prestigio internacional.

Un Pasado de Esplendor Deportivo

Inaugurado en 1989, el complejo Bamio se erigió como una de las instalaciones deportivas más importantes de la provincia. Ocupando una vasta superficie de más de 17.000 metros cuadrados, el centro no solo albergaba un hotel de 18 habitaciones, sino un completo abanico de servicios pensados para el ocio y el deporte. Contaba con piscinas, tanto interior como exterior, gimnasio, pistas de squash, una cafetería e incluso un circuito de karts. Sin embargo, el verdadero buque insignia del complejo eran sus instalaciones para deportes de raqueta. Con cinco pistas de tenis cubiertas y dos pistas de pádel, el club se convirtió en un punto de encuentro ineludible para los aficionados.

La relevancia del Club Bamio trascendió el ámbito local. Por sus pistas pasaron figuras del tenis que más tarde se convertirían en leyendas mundiales. Se celebraron competiciones de carácter nacional e internacional, como el torneo Futures Cidade de Ourense. Un joven Rafael Nadal disputó partidos en sus instalaciones, y un futuro número 1 del mundo como Andy Murray llegó a ganar un torneo aquí en 2004. Estos eventos no solo pusieron a Ourense en el mapa del tenis, sino que consolidaron la reputación del Bamio como un centro de excelencia. Las reseñas nostálgicas, como la de un usuario que recuerda las "pachangas de baloncesto" a principios de los 90, evocan una época de vibrante actividad comunitaria, demostrando que el complejo era mucho más que un simple club de pádel y tenis; era un lugar de encuentro y de gratos recuerdos para muchos ourensanos.

Las Instalaciones que Brillaron

  • Hotel con 18 habitaciones.
  • Cinco pistas de tenis cubiertas y dos pistas de pádel.
  • Piscina interior climatizada y piscinas exteriores.
  • Gimnasio y pistas de squash.
  • Circuito de karting.
  • Cafetería y amplias zonas sociales.

La Cruda Realidad del Abandono

La situación actual del Hotel Bamio es la antítesis de su glorioso pasado. El complejo se encuentra en un estado de ruina y abandono casi total. Las opiniones de quienes se han aventurado a entrar en los últimos años dibujan un panorama desolador. Se describe como un lugar "muy sucio lleno de polvo y escombros", con colchones quemados, ascensores inutilizados y una sensación general de desorden y peligro. La piscina exterior está vacía y la interior presenta un agua estancada y de color verde, una metáfora visual de su decadencia.

Las que una vez fueron codiciadas pistas de pádel y tenis carecen ahora de redes y el mantenimiento es inexistente, siendo un mero esqueleto de lo que fueron. El lugar, que está abierto al público a pesar de ser propiedad privada, se ha convertido en un destino para grafiteros y exploradores urbanos, aunque las advertencias sobre su peligrosidad son recurrentes. Se menciona la presencia de "sustancias sospechosas" y el riesgo inherente de una estructura en avanzado estado de deterioro. Los incendios y actos vandálicos han sido frecuentes, acelerando su degradación y dejando una imagen de decrepitud.

El Declive y los Intentos Fallidos de Rescate

El cierre en 2014 marcó el inicio de una larga y compleja historia de problemas financieros, cambios de propiedad y proyectos de rescate que nunca llegaron a materializarse. Tras entrar en proceso concursal, el complejo fue adquirido a finales de 2018 por una sociedad que, sin embargo, no logró reabrirlo. El debate sobre su posible adquisición por parte del Ayuntamiento de Ourense ha sido una constante. En 2018, un informe municipal valoró la puesta a punto de las instalaciones en 2,7 millones de euros, una cifra que, sumada al precio de compra y a las deudas, hizo que la operación no se considerara prioritaria en aquel momento. Hubo nuevos intentos e interés por parte del gobierno local en años posteriores, pero las negociaciones no prosperaron. Finalmente, la propiedad ha llegado a ser subastada por la Agencia Tributaria, sin que las ofertas presentadas fueran suficientes para encontrar una salida viable.

Para cualquier persona interesada en el pádel en Ourense, el Hotel Bamio es un recordatorio de lo que se ha perdido. No es un lugar donde se pueda reservar una pista de pádel o recibir clases de pádel. Es una ruina que alberga los ecos de miles de partidos jugados y eventos celebrados. La nostalgia de quienes disfrutaron de sus instalaciones choca frontalmente con el peligro y la desolación que transmite hoy. Su futuro es incierto, un esqueleto arquitectónico a la espera de una inversión millonaria que le devuelva la vida o, en su defecto, de una demolición que ponga fin a su lenta agonía.

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